Este templo católico data de finales del siglo 19, de alrededor de 1880, cuando fue derruida la vieja Iglesia de San Sebastián que databa de 1733, la cual se encontraba sobre el actual parque Francisco I. Madero.
Este nuevo templo dedicado también a San Sebastián Mártir posee una fachada neoclásica, con bóveda de ladrillo.
Llaman la atención el segundo cuerpo de sus torres de estilo neoclásico, así como el tercer y último cuerpo, idéntico a la iglesia de Santa María en Orizaba.
Sobresale su cúpula de cobre, así como la monja mercedaria, cuyo rostro cubierto por un velo corona el templo.
Es en febrero su fiesta mayor cuando se adora al Santo Niño de las Suertes.
Existen varias leyendas sobre la monja y la iglesia misma.
Cortesía revista Magazine Veracruzano.




Ubicación y cómo llegar – Avenida 7 y calle 9
